Chocolate pound cake o bizcocho de chocolate con ganache de chocolate

Madre del amor hermoso, este bizcocho supera a cualquiera que haya probado hasta ahora, bueno..., sin olvidarme del bundt cake de chocolate, del bundt cake de chocolate y cerveza negra y del bundt cake de chocolate y cafe que están también de lujo, pero este se une desde ya a la lista de bizcochos preferidos.

Hace tiempo que tengo en la recámara varias recetas de pound cakes y cómo no, tenía que empezar por uno de chocolate..., es que no puedo evitarlo, mi amor por el chocolate es infinito.

Pound cake es la denominación anglosajona de un tipo de bizcocho que dependiendo de la región de América (cocina estadounidense) o Europa, adopta distintos nombres.

Se trata de un bizcocho tradicionalmente compuesto por una libra (pound) de los cuatro ingredientes principales: harina, huevos, mantequilla y azúcar. En una época en la que se carecía de básculas domésticas, era una manera perfecta de no olvidarse de las cantidades a utilizar.
El peso de los ingredientes puede variar según la medida que se utilice, pero la regla básica consiste en utilizar el mismo peso para cada uno de estos ingredientes.

Entre los distintos nombres que existen, aquí tenemos el clásico queque, donde se utiliza como medida un vaso de yogurt. Denominado así por la deformación del término "cake".

En Francia se le denomina "quatre-quarts" (cuatro cuartos) y lleva los cuatro ingredientes básicos en la misma proporción. Sirve de base para distintos tipos de bizcochos con o sin ingredientes añadidos.

En Inglaterra denominan pound cake a un bizcocho con frutos secos. El origen es el mismo que el americano y la cantidad de ingredientes es similar.

Además, en otros lugares, como México, le llaman panqué y la receta es similar a la estadounidense. Así también encontramos un panqué en Venezuela, aunque este lleva frutos secos, frutas confitadas, etc., un ponqué en Colombia y en Chile lo denominan como nosotros "queque".
Al igual que el bundt cake (que es un pound cake hecho en un molde bundt), tiene una textura densa y un sabor que mejora con los días, lo que lo hace aún más irresistible.

Si ya has hecho un bundt cake, verás que el proceso y la forma de incorporar los ingredientes es similar, aunque en proporciones diferentes.

Este bizcocho se convierte en pura lujuria cuando lo rematamos con una ganache de chocolate, cada bocado es un placer absoluto. Totalmente recomendable para chocoadictos como yo.

Cualquier ocasión es perfecta para darnos este capricho, eso sí, un capricho pequeño, porque ante una bomba como esta, lo mejor es prepararlo para esas ocasiones en las que tengamos muchos invitados o asistamos a un almuerzo con la familia o amigos en los que toque a poco por cabeza. La bomba repartida parece menos bomba, ¿no creen?

¡¡Vamos con la receta!!
Fuente: Food & Cook

Ingredientes para un molde pequeño (21x11):
  • 250 gr de mantequilla
  • 250 gr de azúcar
  • 200 gr de harina simple
  • 50 gr de cacao en polvo (Valor en mi caso)
  • 1 cucharadita de polvo de hornear (Tipo Royal)
  • 1 cucharadita de sal
  • 5 huevos L
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de pasta de vainilla o 1 cucharada de extracto de vainilla
Ganache:
  • 150 gr de chocolate negro (en mi caso de cobertura)
  • 150 ml de nata líquida para montar (35% materia grasa)
Como siempre, tendremos todos los ingredientes fríos a temperatura ambiente. Recuerden que si se les olvida sacarlos con antelación, siempre pueden cortar la mantequilla en trozos muy pequeños (ver nota sobre la mantequilla al final) e introducir los huevos en agua templada unos diez minutos y se acortará el tiempo de espera.
Para hacer más rápido el proceso, tendremos todos los ingredientes pesados y dispuestos en la encimera por el orden en que vayamos a incorporarlos.

Tamizamos la harina junto con el polvo de hornear, el cacao y la sal. Mezclamos con unas varillas y reservamos.

Batimos los huevos ligeramente en un bol.

Yo he usado pasta de vainilla, pero si utilizas una vaina de vainilla, la abrimos en canal, extraemos las semillas y reservamos.

Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo y colocamos la rejilla en la posición central.

Engrasamos el molde con mantequilla derretida o spray desmoldante. Cortamos dos rectángulos de papel de hornear, uno más ancho que el otro y los colocamos a lo largo y ancho del molde. Volvemos a engrasar ligeramente.
Batimos la mantequilla con el azúcar con el accesorio pala, en la KitchenAid, primero a baja velocidad para que se integren los ingredientes y luego a velocidad alta durante unos tres minutos, hasta que la masa haya blanqueado y la mezcla esté esponjosa. Paramos de vez en cuando para repasar los bordes con una espátula de silicona.

Volvemos a poner la máquina a velocidad baja (2) y añadimos los huevos batidos de cinco veces. No añadir el siguiente hasta que el anterior esté totalmente integrado.

Añadimos las semillas o pasta de vainilla y seguimos mezclando.

Sin parar la máquina, agregamos los ingredientes secos de dos veces y seguimos mezclando, paramos un momento la máquina, repasamos los bordes con la espátula de silicona y volvemos a batir unos segundos. No batir en exceso, solo hasta que la mezcla de harina esté casi integrada, es mejor terminar mezclando con una espátula de silicona con movimientos envolventes para que no se nos baje la mezcla.
Pasamos la mezcla al molde, alisamos la superficie, damos unos golpitos sobre la encimera para que se reparta la masa y salgan las burbujas de aire.

Colocamos el molde sobre la rejilla del horno y horneamos durante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta o un cake tester salga limpia.

Cuando haya finalizado el horneado, ponemos el molde sobre una rejilla y a los cinco minutos desmoldamos con cuidado y dejamos enfriar el bizcocho sobre la rejilla.

Mientras tanto, preparamos la ganache.

Troceamos el chocolate y lo ponemos en un bol. Ponemos la nata en un calentador a fuego medio y cuando rompa a hervir la vertemos sobre el chocolate. Revomemos con una espátula de silicona hasta que el chocolate esté completamente disuelto.

Colocamos una bandeja o papel debajo de la rejilla donde tenemos el bizcocho. Distribuimos la ganache sobre el bizcocho y lo dejamos enfriar al menos una hora antes de tomarlo.
A tener en cuenta:
  • La mantequilla no debe ablandarse en el microondas. Tiene que estar a temperatura ambiente. Que ceda un poco al contacto del dedo, pero que no se hunda como al punto de pomada.
  • Antes de meter en el horno, dejar caer el molde sobre un paño doblado para asentar la masa y eliminar burbujas de aire.
  • Hornear el tiempo indicado. Si se hornea menos tiempo del necesario no se desmoldará con facilidad, mejor darle unos minutos de más que de menos.
  • Al desmoldar hacerlo con cuidado porque el bizcocho está muy frágil.
¡¡Ya podemos sentarnos a disfrutar de esta ricura!!

¡¡Un auténtico placer y no solo para la vista!!

¡¡A disfrutarlo!!

Pechuga de pollo a la mostaza con salsa de arándanos

Resulta increíble cómo una simple pechuga de pollo pasa de ser aburrida en su modo natural a ser una delicia con pocos ingredientes y poco tiempo de preparación. En un momento tienes un plato de chuparse los dedos.

No es la primera vez que la hacemos en casa y por supuesto no será la última, queda tan rica, tan tierna y jugosa que desaparece en menos que canta un gallo.

Admite cualquier acompañamiento y en esta ocasión hemos elegido unas papas paja.

Si tienes una mandolina te quedarán perfectas, pero a mano quedan muy bien y no corres el riesgo de llevarte un dedo o dos...
Si además acompañamos esta carne con una salsa de frutos rojos, ya la elevamos a otra categoría. Queda muy rica y es una golosina. Siempre hacemos de más y le damos uso en otras preparaciones.

¡¡Vamos con la receta, verán que se hace en un plis plas!!

Ingredientes para dos personas:
  • 2 pechugas de polllo enteras
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • 4 cucharadas de mostaza antigua
  • 4 papas medianas
  • 200 gr de arándanos
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 1/2 vaso de vino
  • 1 cucharadita de romero fresco picado
Comenzamos macerando la carne. Limpiamos y retiramos el exceso de grasa si la tuviera. Ponemos un poquito de aceite en las manos y la distribuimos por las pechugas. Salpimentamos por ambas caras y embadurnamos con la mostaza. Dejamos reposar en la nevera al menos dos horas. Puede hacerse el día anterior, con lo cual el sabor será más intenso.

Para hacer la salsa, ponemos en un calentador los arándanos con el azúcar, mezclamos y dejamos macerando unos minutos.

Ponemos el calentador con los arándanos a fuego medio y removemos continuamente. Cuando se haya disuelto el azúcar, subimos el fuego al máximo, agregamos el vino, la canela, el romero, una pizca de sal y una pizca de pimienta negra molida.  Cuando rompa a hervir, mantenemos unos minutos. Aplastamos los arándanos con un prensa papas y dejamos cocer unos minutos más.
Colamos la salsa y la volvemos a poner en el calentador a fuego bajo-medio para que reduzca y tome una consistencia más untosa. Una vez lista la pasamos a una salsera si la vamos a tomar inmediatamente, en caso contrario, la dejamos en el calentador para poder calentarla en caso que pierda calor y la pasaremos a la salsera en el momento que la vayamos a tomar. Si la guardan en la nevera puede recalentarse ligeramente al fuego o en el microondas.
También podemos tenerla hecha del día anterior.

Pelamos y cortamos las papas en lonchas bien finas y a su vez cortamos en tiras muy finas. Lavamos y tiramos el agua varias veces para que pierdan todo el almidón posible. Colocamos las papas en un bol cubiertas de agua y mantenemos en la nevera hasta el momento de freír.
Freímos las papas en abundante aceite, no removerlas en exceso. Una vez doradas las pasamos a un plato con papel absorbente y retirar éste desde que hayan soltado la grasa porque enseguida empiezan a ablandarse.

En una sartén con un poco de aceite y a fuego alto marcamos las pechugas, bajamos el fuego y les vamos dando vueltas hasta que estén en el punto que más les guste. Si les gusta muy hecha, cortar la pechuga en rodajas una vez hecha y darles un vira y vuelta en la sartén.

Todo listo para emplatar. Unas rodajas de pechuga de pollo, unas papas y unas buenas cucharadas de esta rica salsa de arándanos. No solo es un placer para el paladar sino también para la vista porque mira que queda bien bonito este plato.
Si acompañamos estas ricuras con un buen vino, la exquisitez está servida,  no se puede pedir más.

¡¡A disfrutarlas!!

Berenjenas fritas con miel de caña o de palma

Cada día me gustan más las berenjenas, prueba de ello es que las entradas en el blog con esta hortaliza van en aumento y eso que las descubrí bien tarde porque no era un ingrediente que utilizase mi madre en su cocina del día a día.

Según pasan los años pruebo nuevos platos donde la berenjena es la protagonista indiscutible como en esta caponata siciliana que está para chuparse los dedos y por ello no podía faltar en el blog algo tan sencillo como las berenjenas fritas que aunque son de origen cordobés, hace bastantes años que las encontramos en la carta de muchos restaurantes de la isla.

La berenjena es una hortaliza muy humilde y de las más consumida, siendo la base de muchos platos de distintos países como puede ser el pisto, la escalibada, la mousaka o el baba ganush, entre otros.

Debe cocinarse siempre antes de ser consumida porque es muy amarga y es debido a que contiene un alcaloide llamado solanina, presente sobre todo en la parte verde de la planta y con mayor presencia en el fruto no maduro.
Para eliminar ese amargor hay varios métodos, pero yo siempre utilizo el de ponerlas en remojo con agua y sal al menos media hora.

Lo que sí he visto en casa desde pequeña es la miel de caña o de palma, de hecho es la que poníamos a las tortillas de carnaval o a las tortillas de calabaza y me rechifla tanto una como la otra.

La miel de caña proviene como su nombre indica de la caña de azúcar. Los jugos obtenidos de la caña, una vez retiradas las impurezas, se concentran hasta obtener la miel.

La miel de palma, originaria de la isla de La Gomera, se obtiene de la savia de la palmera o guarapo como le llamamos nosotros y se cuece hasta obtener una consistencia de caramelo.

Tanto la de caña como la de palma no son miel en su sentido más estricto, más bien son una melaza, pero por su textura se les ha llamado siempre así.
Para las frituras, ya sea con vegetales o pescado, hace tiempo que utilizamos la harina de garbanzo combinada con harina de trigo común, a mi gusto resultan más crujientes y absorben menos aceite. Si no la consigues fácilmente, no te preocupes, solo con harina de trigo también quedan muy ricas. La proporción de la mezcla de harinas sería una de garbanzo por tres de trigo.

Para que la fritura quede bien crujiente y absorba menos aceite es importante remojar previamente las berenjenas con sal, ya que la pulpa es cavernosa, es decir llena de aire y agua y al sumergirlas en agua y sal se intercambien los líquidos, de manera que los compuestos que aportan el amargor salen al exterior. Otro truco para conseguir ese crujiente es freírlas por tandas para que el aceite no pierda temperatura, de todas maneras ya se los cuento paso a paso más adelante, así que vamos con la mini receta.

Ingredientes para 2 personas:
  • 1 berenjena grande
  • 1 cucharada de harina de garbanzo
  • 3 cucharadas de harina de trigo común
  • Sal
  • Aceite de girasol para freír
  • Miel de caña o de palma
Cortamos la berenjena en bastones dejando parte de la piel.

Las ponemos en un bol, cubrimos con agua y agregamos un poco de sal gruesa. Dejar en reposo 20 minutos.

Mezclamos las harinas en un plato hondo.

Pasados los 20 minutos, sacamos las berenjenas del agua y las colocamos en un paño. Secamos bien.

Salamos las berenjenas y pasamos por las harinas, de manera que queden bien impregnadas. Ponemos en un colador grande la cantidad que vamos a freír y movemos para retirar el exceso de harina, así sucesivamente hasta acabar con todas.
Ponemos al fuego una sartén con aceite. Cuando esté bien caliente agregamos las berenjenas por tandas para que no baje la temperatura del aceite. A medida que estén doradas pasamos a una bandeja con rejilla o a un plato con papel absorbente.

Pasamos a un plato y agregamos un buen chorro de miel de caña o de palma.

¡¡Una ricura!!

¡¡A disfrutarlas!!
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