Papas a la riojana

Me rechiflan los platos de cuchara y a este en particular le tenía ganas desde hacía tiempo.

Como su nombre indica es un plato típico de La Rioja. Es un guiso modesto, pero con mucho sabor y escogiendo ingredientes de calidad resulta un plato delicioso.

A falta de chorizo riojano, he elegido chorizo asturiano para cocinar, a mí gusto es el más que se le parece. En cuanto a la papa, vuelvo a elegir papa de la cosecha canaria, en concreto "papa de ojo rosado".

En general, a todos los guisos puedes darle tu toque personal y en este he puesto mi sello al añadir el picante..., no puedo evitarlo. Si ya está bueno en su forma tradicional, con esa chispa queda de escándalo.
Es importante que el guiso se haga lentamente, ese chup-chup es lo que hace que el caldo quede meloso y consigas el punto perfecto. Para ello, durante la cocción moveremos el caldero, con giros suaves, para que la papa suelte la fécula, lo haremos varias veces, pero nunca meteremos la cuchara para que no se rompan las papas.

Al llevar papas, es un plato que está mejor según se cocina, pero lo he tomado al día siguiente y tan bueno que estaba.

Lo sorprendente es que con pocos ingredientes resulte un plato tan rico. Es un guiso para repetir y para estos tiempos de frío que se avecinan será de lo más reconfortante.

Según el gusto, puedes dejarlo con más o menos caldo, como me gusta a mí, pero que haya cantidad suficiente ya que es un plato de cuchara.
Tanto si lo haces como plato principal o como tapa, siempre saldrás triunfante, te lo quitarán de las manos.

Como es habitual en todas las recetas tradicionales habrá tantas versiones como casas donde se prepare. Esta que he elegido ha resultado fantástica y la recomiendo absolutamente.

Ingredientes para 2 personas:
  • 4 o 5 papas medianas (en mi caso de ojo rosado)
  • 2 chorizos riojanos de cocinar (en mi caso asturianos)
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 pimiento verde
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cayena o un poquito de guindilla roja fresca (opcional)
  • 1 hoja de laurel
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de pimentón picante
  • 2 pimientos choriceros
  • Caldo de carne
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Perejil para decorar
Tendremos todos los ingredientes preparados para irlos añadiendo sin perder tiempo.

Con antelación, abrimos los pimientos choriceros. Retiramos las pepitas y el tallo. Ponemos en un bol con agua caliente para hidratarlos. Una vez hidratados, retiramos la pulpa y reservamos.

Picamos la cebolla pequeñita. Cortamos el pimiento en trozos no muy grandes. Trituramos los dientes de ajo, una vez retirado el germen.

Cortamos el chorizo en rodajas de 2 cm aproximadamente. Puedes pelarlo o no. Al gusto.

Pelamos las papas, las lavamos y las cortamos introduciendo el cuchillo y terminando el corte chascándolas, en trozos más o menos regulares.

Ponemos un caldero a fuego bajo-medio con un poco de aceite. Cuando esté caliente, agregamos la cebolla, el pimiento, el ajo triturado, la cayena o guindilla, la hoja de laurel, una pizca de sal (recuerda que el chorizo sala, por lo que mejor rectificar después) y pimienta negra. Removemos de vez en cuando.
Cuando la cebolla esté comenzando a tomar color añadimos el chorizo cortado en rodajas, subimos el fuego y rehogamos para que se selle el chorizo, solo un par de segundos.

Inmediatamente agregamos las papas y damos un par de vueltas al conjunto. Añadimos el pimentón, removemos para tostarlo un poco, evitando que se queme.

Añadimos el pimiento choricero y removemos nuevamente.

Cubrimos con el caldo de carne y llevamos a ebullición.

Una vez haya hervido, tapamos el caldero y dejamos cocer a fuego bajo-medio hasta que la papa esté cocinada.

Como les decía al principio, moveremos el caldero de vez en cuando, con giros suaves, para conseguir un caldo meloso.
Probamos y rectificamos de sal si es necesario. Desengrasar con ayuda de un cucharón.

Si se les espesa demasiado añadir agua fría en la cantidad que consideren oportuna.

Si aún moviendo el caldero durante la cocción, el caldo te queda líquido, siempre puedes triturar alguna que otra papa y devolver al caldero para que la salsa engorde.

Emplatar y decorar con perejil.

¡¡Qué ricura, no se olviden del pan, es imprescindible en esta receta!!

¡¡A disfrutarlas!!

Espaguetis con albóndigas y salsa de tomate rápida

La primera vez que vi esta pasta con albóndigas fue viendo con mi hija la película de Disney "La dama y el vagabundo". En una cita de lo más romántico, Dama y Golfo tomaban este plato en la trasera de un restaurante italiano, a la luz de una vela, tan tiernos...

Siempre me sorprendió la combinación, pero teniendo en cuenta que tanto la pasta como las albóndigas por separado son una ricura, juntas tenían que estar de escándalo.

Desde entonces la tengo en mente, y mira que ha llovido..., pero por una cosa u otra hasta hora no la había preparado. A veces tienes tantos recetas en pendientes que la lista sube y sube y no hay días en la vida para hacerlas todas, ¿supongo que les pasa a tod@ verdad?, así que por fin está aquí y ocupa su lugar en el blog.
Para esta receta me he inspirado en Jamie Oliver. Tiene una receta con el conjunto, pero no me terminaba de convencer. Así que la salsa de tomate rápida la he tomado de un libro y las albóndiguitas de otro.

La salsa de tomate es una salsa rápida, para esos días que no andamos con mucho tiempo. "Al llevar menos tiempo de cocción el sabor no es tan intenso como el de la salsa tradicional, lo que la hace más ligera, más delicada y con un aroma más fragante", según palabras de Jamie. Y tiene razón, no tiene tanta intensidad, pero para lo rápido que se hace queda muy buena y muy perfumada por la albahaca. Si quieres hacer la salsa de tomate tradicional, sigue el enlace.

Las albóndigas apenas las he tuneado, solo he sustituido el perejil que llevaba la receta por albahaca. Si quieres ver mi receta de albóndigas en salsa, sigue el enlace y verás que le doy mi toque con un poco de canela, ummm, son una auténtica delicia.

Tanto la salsa como las albóndigas las puedes tener hechas el día antes, así cuando llegues a casa desfallecid@, solo tienes que hervir la pasta, calentar el resto y listo.

Es una receta sencilla, fácil y además económica, al alcance de todo el mundo.
Ingredientes para 2 personas:
  • 150 gr de espaguetis
  • Sal
  • Albóndigas
  • Salsa de tomate
Para las albóndigas:
  • 250 gr de carne de ternera molida
  • 100 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharada de pan rallado
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharadita de copos de guindilla o 1 cayena (opcional)
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
Para la salsa:
  • 500 gr de tomates frescos maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 1 guindilla (opcional)
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 ramillete de albahaca fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de azúcar si fuera necesario.
Comenzamos cortando la cebolla bien pequeña. Trituramos los dientes de ajo una vez quitado el germen.

En una sartén, ponemos un poco de aceite, cuando esté caliente añadimos la cebolla. Dejamos hacer a fuego medio-bajo, cuando empiece a transparentar añadimos el ajo triturado. Removemos y dejamos hacer hasta que el ajo empiece a tomar color y la cebolla esté blandita. Retiramos a un plato y dejamos enfriar.

Para la salsa, lavamos los tomates, cortamos a la mitad, quitamos la base del tallo y la parte central blanca y dura. Troceamos, cuanto más pequeños antes se hará la salsa.

Trituramos los 2 dientes de ajo, quitando previamente el germen.

Ponemos una sartén a fuego medio con un poco de aceite, cuando esté caliente añadimos el ajo triturado, removemos y antes de que empiece a tomar color añadimos los tomates, la guindilla, sal y pimienta al gusto. Removemos, bajamos el fuego y dejamos cocer 10-15 minutos. Probamos y rectificamos de sal y/o pimienta si es necesario. Al final añadimos la mayoría de la albahaca troceada, reservando un poco para decorar, removemos y dejamos al fuego un par de minutos más. Si notas que está ácida puedes añadir una pizca de azúcar, pero no la queremos dulce.
Pasamos la salsa por el pasapuré y reservamos.

Ponemos la carne en un bol, agregamos la cebolla y ajo que tenemos reservado, la yema de huevo, el pan rallado, un poco de sal, pimienta negra al gusto y los copos de guindilla. Mezclamos bien hasta que no haya grumos y con ayuda de una cuchara sopera tomamos porciones y formamos albóndiguitas, con estas cantidades salen unas 14. Las ponemos en una fuente plana, tapamos con film transparente y llevamos a la nevera unos 20 minutos para que se endurezcan y conserven la forma al freírlas.

Si tienes prisa puedes saltarte el paso de llevarlas a la nevera, se abrirán un poco al freírlas pero no se acaba el mundo por ello y lo que importa realmente es el sabor.

Ponemos la salsa en un sartén grande a fuego mínimo.

Freímos las albóndigas. Las vamos girando para que tomen color de manera uniforme. Las pasamos a un plato con papel absorbente y de ahí a la salsa. Mezclamos todo.
Ponemos agua abundante en un caldero grande. Cuando rompa a hervir, añadimos un puñadito de sal y seguidamente añadimos los espaguetis. Dejamos cocer siguiendo las indicaciones del fabricante.

Una vez lista la pasta, escurrimos y pasamos a la sartén, le damos un par de vueltas, emplatamos, agregamos un poco de albahaca picada y comemos de inmediato. Reservar un poco del agua de la cocción cuando escurramos la pasta siempre viene bien si vemos que la salsa está muy espesa, tiempo de tirarla siempre hay.

Si eres amante del queso, puedes añadir el que más te guste. A mí sin él me parecen perfectas.

Solo nos queda disfrutar de estos manjares y si los acompañamos con una copa de vino, mejor que mejor.

¡¡A disfrutarlos!!

Pinchos de pollo con curry picante, ensalada de tomates y arroz con pasas

Hoy les traigo el menú completo. Además de estar riquísimo, es muy sano, nutritivo, rápido, sencillo y económico ¿qué más se le puede pedir?

El pollo en su estado natural es sosón, como he dicho en otra ocasión, pero con poco que le añadas es de lo más agradecido y en menos que canta un gallo tienes un plato delicioso en la mesa.
En esta ocasión he marinado el pollo con un curry rojizo, bastante picante, llamado Bafat. Es una mezcla de especias originaria de Mangalore, una ciudad del estado indio de Karnataka, cuya gastronomía está influenciada por la cocina del sur de la India. El bafat se utiliza principalmente con cerdo, pero le viene bien a cualquier carne. El bafat se encuentra en la mayoría de establecimientos de la zona, pero como siempre, el casero es mucho mejor. Al ser tan común, en todas las casas se prepara esta mezcla, cada una le da su toque particular, por lo que pueden haber miles de combinaciones. Si se almacena bien, su fragancia puede durar hasta un año.

Esta mezcla la compré en una tienda de especias en Madrid y es una maravilla, además de picante, doy fe, solo con olerlo te lagrimean los ojos, es muy aromático.

Si no te gusta el picante o te hace daño utiliza una mezcla de cilantro y cúrcuma en polvo, no será lo mismo, pero esto es mejor que nada. Si te gusta el picante, pero no encuentras el Bafat, solo tienes que añadir cayena en polvo a la mezcla anterior.

Si quieres hacer tu propia mezcla de curry Bafat, sigue el enlace de esta página que he descubierto, aunque aviso que hay ingredientes difíciles de localizar aquí.
Ingredientes para 2 personas:
  • 2 pechugas de pollo enteras
  • 2 cucharadas de curry bafat 
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 Pimiento verde
  • 1/2 cebolla
  • Piña 
  • 1 vaso de arroz de grano largo
  • 1 diente de ajo
  • 50 gr de pasas
  • Tomates cherry
  • 1/4 cebolla roja
  • Orégano seco
La noche anterior o con bastante antelación, troceamos el pollo en dados más o menos regulares.
Salpimentamos y agregamos un chorrito de aceite y el curry. Masajeamos para que se reparta por igual el aliño. Ponemos en un bol, tapamos con film transparente y mantenemos en la nevera.

Una media hora antes de comenzar a hacer los pinchos, sumergimos las brochetas en un recipiente con agua. De esta manera evitamos que se quemen al pasar por la sartén. Secamos y reservamos.
Ponemos un calentador o caldero pequeño a fuego alto. Añadimos un poquito de aceite y el ajo pelado y entero. Desde que empiece a dorarse el ajo, añadimos el arroz, le damos un par de vueltas para que se dore y agregamos el doble de agua que de arroz. Una vez que rompa a hervir, bajamos el fuego al mínimo, añadimos las pasas, removemos y dejamos cocer hasta que se evapore el agua. Retiramos del fuego y tapamos con un paño. Separamos con un tenedor antes de servirlo.

Troceamos la cebolla, el pimiento y la piña. Más o menos en trozos regulares.
Insertamos el pollo, intercalando cebolla, pimiento y piña.

Ponemos una sartén a fuego alto, añadimos un poco de aceite, cuando esté caliente colocamos las brochetas. De entrada le daremos vueltas para sellarlas por todos sus lados, luego bajamos el fuego a la mitad y seguimos girando hasta que estén doradas y hechas por dentro.

Troceamos los tomates a la mitad. Cortamos la cebolla en juliana. Los ponemos en un bol y añadimos sal, orégano y aceite al gusto.
Y listo el menú del día. No me dirán que no es fácil y lo mejor es lo rico que está el conjunto.

La combinación del picante, con el dulzor del arroz y lo refrescante de la ensalada es una auténtica maravilla. Una delicia para el paladar.

¡¡A disfrutarlos!!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...