Berenjenas fritas con miel de caña o de palma

Cada día me gustan más las berenjenas, prueba de ello es que las entradas en el blog con esta hortaliza van en aumento y eso que las descubrí bien tarde porque no era un ingrediente que utilizase mi madre en su cocina del día a día.

Según pasan los años pruebo nuevos platos donde la berenjena es la protagonista indiscutible como en esta caponata siciliana que está para chuparse los dedos y por ello no podía faltar en el blog algo tan sencillo como las berenjenas fritas que aunque son de origen cordobés, hace bastantes años que las encontramos en la carta de muchos restaurantes de la isla.

La berenjena es una hortaliza muy humilde y de las más consumida, siendo la base de muchos platos de distintos países como puede ser el pisto, la escalibada, la mousaka o el baba ganush, entre otros.

Debe cocinarse siempre antes de ser consumida porque es muy amarga y es debido a que contiene un alcaloide llamado solanina, presente sobre todo en la parte verde de la planta y con mayor presencia en el fruto no maduro.
Para eliminar ese amargor hay varios métodos, pero yo siempre utilizo el de ponerlas en remojo con agua y sal al menos media hora.

Lo que sí he visto en casa desde pequeña es la miel de caña o de palma, de hecho es la que poníamos a las tortillas de carnaval o a las tortillas de calabaza y me rechifla tanto una como la otra.

La miel de caña proviene como su nombre indica de la caña de azúcar. Los jugos obtenidos de la caña, una vez retiradas las impurezas, se concentran hasta obtener la miel.

La miel de palma, originaria de la isla de La Gomera, se obtiene de la savia de la palmera o guarapo como le llamamos nosotros y se cuece hasta obtener una consistencia de caramelo.

Tanto la de caña como la de palma no son miel en su sentido más estricto, más bien son una melaza, pero por su textura se les ha llamado siempre así.
Para las frituras, ya sea con vegetales o pescado, hace tiempo que utilizamos la harina de garbanzo combinada con harina de trigo común, a mi gusto resultan más crujientes y absorben menos aceite. Si no la consigues fácilmente, no te preocupes, solo con harina de trigo también quedan muy ricas. La proporción de la mezcla de harinas sería una de garbanzo por tres de trigo.

Para que la fritura quede bien crujiente y absorba menos aceite es importante remojar previamente las berenjenas con sal, ya que la pulpa es cavernosa, es decir llena de aire y agua y al sumergirlas en agua y sal se intercambien los líquidos, de manera que los compuestos que aportan el amargor salen al exterior. Otro truco para conseguir ese crujiente es freírlas por tandas para que el aceite no pierda temperatura, de todas maneras ya se los cuento paso a paso más adelante, así que vamos con la mini receta.

Ingredientes para 2 personas:
  • 1 berenjena grande
  • 1 cucharada de harina de garbanzo
  • 3 cucharadas de harina de trigo común
  • Sal
  • Aceite de girasol para freír
  • Miel de caña o de palma
Cortamos la berenjena en bastones dejando parte de la piel.

Las ponemos en un bol, cubrimos con agua y agregamos un poco de sal gruesa. Dejar en reposo 20 minutos.

Mezclamos las harinas en un plato hondo.

Pasados los 20 minutos, sacamos las berenjenas del agua y las colocamos en un paño. Secamos bien.

Salamos las berenjenas y pasamos por las harinas, de manera que queden bien impregnadas. Ponemos en un colador grande la cantidad que vamos a freír y movemos para retirar el exceso de harina, así sucesivamente hasta acabar con todas.
Ponemos al fuego una sartén con aceite. Cuando esté bien caliente agregamos las berenjenas por tandas para que no baje la temperatura del aceite. A medida que estén doradas pasamos a una bandeja con rejilla o a un plato con papel absorbente.

Pasamos a un plato y agregamos un buen chorro de miel de caña o de palma.

¡¡Una ricura!!

¡¡A disfrutarlas!!

Pitas rellenas de mini albóndigas, vegetales y salsa tzatziki

Estas pitas rellenas de albondiguitas, vegetales y bañadas en salsa tzatziki están para morirse de buenas. Han sido un éxito y ya les adelanto que las repetiremos, nos han encantado.

Ya sabemos que hacer albóndigas no es algo rápido, pero les aseguro que merece la pena cada minuto empleado. El aderezo que llevan las convierten en un bocado absolutamente irresistible, quedan divinas y si te descuidas las comes como pipas.

En cuanto a la salsa, qué les voy a decir que no sepan, es tan refrescante y deliciosa que la tomaría a cucharadas.

Esta salsa de origen griego suele tomarse con pan de pita o como acompañamiento de platos de carne, principalmente con pollo. Está presente en platos griegos como las pitas, los dolmades (hojas de parra rellenas de arroz y otros ingredientes), la taramosalata o los gyros, similares a los kebab.
Si les gusta tanto como a mí, hagan más cantidad porque se conserva muy bien en la nevera y tendrán para unos cuantos días.

¡¡Vamos a por la receta!!

Ingredientes para 2-3 personas:

Para las albóndigas:
  • 500 gr. de carne de ternera
  • 1/2 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1/2 ramillete de cilantro fresco
  • 1/2 ramillete de perejil fresco
  • 1/2 cucharada de menta o hierbabuena fresca
  • 1 cucharada de comino en polvo
  • Una pizca de canela en polvo
  • 1 cucharada de sésamo tostado y el necesario para rebozar las albóndigas
  • 1/2 cucharada de copos de guindilla (opcional)
  • Una pizca de pimienta negra molida
  • Sal
  • Una pizca de pimentón
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Ingredientes para la salsa:
  • 1 yogurt natural (tipo griego)
  • 1/2 pepino
  • 1 diente de ajo
  • El zumo de 1/2 limón
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Hojas de menta o hierbabuena fresca
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
Para el montaje:
  • 6 panes de pita
  • Las albóndigas que hemos hecho
  • 1/4 de cebolla roja
  • Unos cogollos de lechuga
  • 1 tomate 
  • Salsa tzatziki
Ponemos en un bol la carne molida junto con la cebolla picada muy fina, los dientes de ajos triturados, el cilantro, la menta y el perejil, todo ello previamente picado. A continuación añadiremos el comino, la canela, el sésamo y los copos de guindilla. Salpimentamos, incorporamos el pimentón y el aceite de oliva.

Mezclamos bien todos los ingredientes, cubrimos con papel film y dejamos reposar al menos una hora en la nevera. Cuanto más tiempo repose, más se acentuarán los sabores.

Tras el tiempo de reposo, nos untamos las manos con un poco de aceite y cogiendo la carne con una cucharadita de café, hacemos las bolitas de tal forma que no tenga más de 2,5 cm de diámetro cada una, las queremos pequeñitas.

Ponemos una sartén con un poco de aceite a fuego alto y preparamos un plato con sésamo tostado para rebozar las albóndigas.
Freímos las albóndigas y les vamos dando vueltas para que se hagan de manera pareja. A medida que las sacamos de la sartén las rebozamos en el sésamo, procurando que éste se adhiera a las albóndigas y las pasamos a otro plato. Reservamos.

Para hacer la salsa, partimos el pepino por la mitad, de manera longitudinal y, ayudándonos de una cucharilla, le quitamos las pepitas que tienen en el centro, rallamos el pepino y lo escurrimos muy bien para quitarle el exceso de líquido y reservamos.

A continuación, picamos las hojas de menta o hierbabuena y trituramos el diente de ajo.

Vertemos el yogurt en un bol, añadimos el pepino, las hojas de menta o hierbabuena, el ajo, la sal, la pimienta, el zumo de limón, el aceite de oliva virgen y mezclamos todo bien. Reservamos en la nevera si no la vamos a usar de inmediato.
Partimos el tomate por la mitad, retiramos la parte de las semillas y cortamos en juliana.

Cortamos la cebolla roja y los cogollos de lechuga en juliana.

Posteriormente, tostaremos el pan de pita en una tostadora y le cortamos la parte superior (el corte suele venir marcado por una línea de puntos).

Solo nos queda rellenar nuestras pitas en la cantidad y en el orden que quieran, añadiendo las albóndigas, los vegetales y la salsa. Espolvoreamos un poco de cilantro picado por encima y listas para hincarles el diente.

¡¡Una maravilla que no pueden perderse!!

¡¡A disfrutarlas!!

Ensalada alemana o Kartoffelsalat

Esta ensalada es una ricura en cualquier momento del año y de lo más agradecida para estos días de mucho calor.

Se puede preparar la tarde anterior para que al día siguiente esté bien fría y cuando llegas a casa solo tienes que servirla.

Hay tantas versiones de esta ensalada como de la clásica ensaladilla rusa. Entre otros ingredientes, he visto combinaciones que llevan huevo duro, alcaparras, manzana, aceitunas, eneldo, perejil, cebollino, incluso he visto alguna que lleva caldo. El punto en común que tienen todas son las papas, por supuesto, los pepinillos, las salchichas y una salsa.

Parece ser que la auténtica o la más antigua, no llevaba salchichas, pero hoy en día suele ser un ingrediente básico en esta ensalada o por lo menos es la receta más extendida.

La combinación que les traigo hoy es la que más nos gusta en casa y es muy sencilla de preparar. Por supuesto cada cual puede adaptarla a su paladar, añadiendo o quitando ingredientes. Además, el corte de los ingredientes también puede variar en función del gusto de los comensales. Si no les gusta encontrarse trozos de pepinillo o cebolla muy grandes, pues a cortarlos pequeñitos. En cualquiera de los casos resulta una ensalada muy sabrosa.
Sobra decir que si los ingredientes son buenos, la ensalada quedará aún mejor. Las papas elegidas son de la cosecha canaria. Una papa a la que llamamos de ojo rosado y es perfecta para sancochar (cocer) o hacerla al vapor.

Las salchichas tipo bockwurst, con ese toque ahumado y con una corteza ligeramente crujiente resultan ideales para esta ensalada.

En cuanto a los pepinillos hay tantos en el mercado que siempre opto por comprar los que sean de origen alemán y estén en vinagre.

Si la van a tomar en casa recomiendo que hagan la mayonesa casera, cambia mucho el resultado, pero si la van a transportar, mejor usar de bote, para evitar que se estropee, sobre todo con estos calores.
En cuanto a la salsa, con estas cantidades queda genial, ni mucho ni poco, es más, prefiero pecar de poco que de mucho, porque no me gustan las ensaladas en las que predomina la salsa y quedan emborregadas.

Al ser una ensalada bastante contundente la solemos tomar como plato único acompañada de una buena cerveza.
Con estas cantidades comen perfectamente dos personas si la toman como plato único, aunque si sobra, mejor que mejor, al día siguiente la tomaremos como guarnición.

¡¡Vamos con la receta!!

Ingredientes:
  • 800 gr de papas
  • 5 salchichas tipo bockwurst o las que más les gusten
  • 1 cebolleta o cebolla mediana
  • 8-10 pepinillos pequeños en vinagre
  • Cebollino
  • 200 gr de mayonesa casera o de bote
  • 2 cucharadas soperas de mostaza antigua de Dijon
  • 2 cucharadas soperas de mostaza tradicional de Dijon
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 cucharada sopera de vinagre blanco o de manzana
  • Sal gruesa
Para que la ensalada esté fría en el menor tiempo posible, suelo tener todos los ingredientes en la nevera desde el día anterior, por lo que pondremos en la nevera los botes que aún no tuviésemos abiertos. Además, también hago las papas y las salchichas el día anterior, por lo que al día siguiente el montaje se hace en un plis plas. Otra opción es preparar todo bien temprano para que a la hora del almuerzo esté todo bien frío.

Si hacen la mayonesa casera, la haremos el mismo día que la vayamos a utilizar y mantenemos en la nevera hasta el momento de hacer la salsa.
Comenzamos lavando muy bien las papas. Las vamos a sancochar (cocer) con piel por lo que deben estar bien limpias.

Las ponemos en un caldero, cubrimos de agua y añadimos un puñadito de sal gruesa. Una vez rompa a hervir el agua bajamos el fuego y dejamos hacer hasta que estén tiernas. Escurrimos y pasamos a un plato. Sin quitar la piel, dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego las ponemos en la nevera hasta el día siguiente o hasta que estén bien frías.

Ponemos un calentador (cazo) con agua al fuego. Una vez rompa a hervir el agua añadimos las salchichas. Cuando el agua vuelva a hervir apagamos el fuego y dejamos al calor unos segundos. Pasamos las salchichas a un plato y dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego las ponemos en la nevera hasta el día siguiente o hasta que estén bien frías.

Cuando las papas estén bien frías las pelamos y cortamos al gusto; yo las suelo cortar a la mitad en sentido vertical, cada mitad en dos, también en vertical y luego en cuartos no muy grandes.
Cortamos las salchichas en rodajas del grosor que prefieran.

Picamos la cebolleta bien pequeña.

Troceamos los pepinillos en trozos pequeños o cortamos en rodajas según el gusto.
Cortamos el cebollino bien pequeño. Guardamos un poco para decorar al final.

Para la salsa, mezclamos en un bol la mayonesa, las dos mostazas, aceite y vinagre. Probamos y si hace falta añadimos una pizca de sal. Removemos y reservamos en la nevera.

En un bol grande ponemos las papas, las salchichas, la cebolleta, los pepinillos,la mayor parte del cebollino y mezclamos. Por último, añadimos la salsa y volvemos a mezclar para distribuirla de manera uniforme y llegue a todos los ingredientes.

Emplatamos, añadimos un poco de cebollino troceado y lista para degustar.

Queda de lujo y cuánto se agradece una ensalada fresquita con estos calores. Acompañada de más pepinillos y una cerveza es la bomba.

¡¡A disfrutarla!!
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